En el capítulo V, “Gremios y Cofradías”, del libro que lleva por título “Abanilla. Historia de su Parroquia”, referente a la Cofradía de la Santa Cruz se recogen, entre otras, las siguientes vicisitudes: La existencia de esta cofradía, al menos desde el 1 de noviembre de 1564, reflejada en el expediente de la revisión efectuada por los visitadores de la Orden de Calatrava el año anterior (1); Los donativos especificados en las mandas testamentarias de sus cofrades, de finales del siglo XVI y del XVII, “para las obras de la ermita que se está haciendo en la huerta” (2); En el Informe de las Hermandades y Cofradías de 1770 (3), sobre la Cofradía de la Invención de la Santa Cruz de Mayo, entre otras cuestiones, se reseña que la fiesta se celebra en su día, con misa, sermón, procesión, soldadesca, fuegos, música y danza; el día de la fiesta se lleva la Santa Cruz a ser bañada en el agua de la huerta.

La tradición, envuelta en la peculiaridad de su propia leyenda, atribuye la “aparición de una cruz espectral y el encuentro en el lugar donde posteriormente se edificó una pequeña ermita, oratorio o humilladero, junto a la acequia, de una cruz relicario”. Posiblemente esto ocurriera tras la expulsión de los moriscos, decretada por Felipe III (4). En el sistema de riego de origen medieval de la huerta de Abanilla, establecido por el ordenamiento de tandas, paradas, acequia mayor y brazales, en la documentación hasta ahora consultada, al menos desde el siglo XVIII, consta “la parada de la ermita”.
El diccionario geográfico y estadístico dirigido por Pascual Madoz Ibáñez, en 1850, sobre la celebración de las festividades de Abanilla dice: “La fiesta que con más solemnidad se celebra en esta villa es la de la Santa Cruz, en su día: concurren a ella numerosas familias de los pueblos circunvecinos, para asistir a la procesión en que se conduce al centro de la huerta y sitio de Mahoya, una reliquia o cruz pequeña que piadosamente se dice aparecida; se baña en la acequia mayor, con gran estrépito de trabucos que llevan los mozos del país; después se bendicen los campos y aguas para el riego y se traslada todo el concurso a la iglesia, donde tiene lugar la solemne función religiosa”. Según los testimonios recogidos de nuestros antepasados, esta pequeña ermita, oratorio o humilladero, estaba junto a la acequia, a la orilla del camino, donde existía un abrevadero para el ganado y las caballerías. Y en esta especie de remanso que formaba el abrevadero, es donde se efectuaba el baño de la Santa Cruz, cada 3 de mayo. En la primera década del siglo XX, según testimonios de nuestros antepasados y algunas referencias que se recogen en las actas municipales, esta ermita pequeña se demolió y se iniciaron las obras para erigir la actual (1904 a 1908), aprovechando los materiales de la demolición, lo cual se aprecia en su zócalo de sillería, que acoplaron las piezas a libre disposición y no guardan proporcionalidad establecida. Esta nueva ermita ocupó el espacio del abrevadero y para el baño de la Santa Cruz se habilitó un balcón en su fachada, con una pileta. El agua para bañarla se impulsaba por medio de una bomba aspirante-impelente de accionamiento manual, que en el año 1957 se sustituyó por un depósito elevado, consistente en una tinaja de cerámica y una tubería de plomo que la conducía a la pileta colocada en el referido balcón.


No hay constancia testimonial ni documental de que en esta nueva ermita hubiesen imágenes hasta la década de 1940, en que se adquirieron la del Cristo expirando, la Dolorosa y san Juan, procedentes de los talleres de Olot, colocados en un altar de escayola. Este conjunto escultórico se sacaba en la procesión del Silencio de Jueves Santo y el Viernes Santo por la mañana, en Abanilla, en un trono que simulaba el Calvario. Actualmente, como la procesión de Viernes Santo por la mañana se ha suprimido, se procesiona sólo el Cristo, el Jueves Santo por la noche.
Con el transcurso del tiempo, y a cargo de la Hermandad de la Santa Cruz, se han ido realizando obras de acabado, adecentamiento, mantenimiento y reformas:

Este resumen histórico ha sido elaborado por Eugenio Marco Tristán, en base a la bibliografía consultada y a continuación relacionada:
(1) Dato obtenido de un documento impreso en el siglo XVIII, existente en la Real Academia de la Historia. Rfª 9/1567. Legajo 3, carpeta 1, nº 4, hoja 32 del tomo I.
(2) Legajos varios existentes en el Archivo Histórico de la Región de Murcia, de finales del siglo XVI y del XVII. Protocolos varios.
(3) Archivo Histórico Nacional. Rfª TNI 1/12039, sección Consejos, legajo 7094, hojas 1 y 2.
(4) La Verdad de Murcia, del 04-05-1922, reseña la celebración en Abanilla, con gran solemnidad, pompa y boato, del “Centenario de la Aparición de la Santísima Cruz”, sin especificar el ordinal correspondiente a dicho evento. La expulsión de los moriscos se decretó en 1609, pero los de aquí salieron en 1614, juntamente con los del Valle de Ricote, por el puerto de Cartagena, hacia Marruecos, Oran y Argelia.
