Por el Diccionario de Pascual Madoz tenemos referencia que a mediados del s. XIX existían las siguientes ermitas: una dedicada a San Sebastián, otra a Santa Ana en el camino de la huerta, a un paseo corto, otra a San Ildefonso en medio de la sierra, y otras cuatro de particulares en distintos sitios, sin que en ninguna de ellas se celebre el santo sacrificio de la Misa.
La ermita más antigua que existió según queda reseñado en el Capítulo I, fue la de San Sebastián y San Roque, bendecida por el Obispo Esteban Almeyda a finales del año 1561, conocida a partir de 1940 por San Antón. Estaba situada en el conocido paseo de La Ermita, junto al camino de Fortuna y se desamortizó y demolió en 1967. En el acta del Concejo del día 6 de Diciembre de 1561 consta que la cofradía de dicha ermita le dio al Obispo una limosna de seis ducados y nueve reales; lo que confirma documentalmente ser esta cofradía la más antigua de la que existe referencia. En posteriores legajos no se ha encontrado ninguna referencia más sobre ella.


La Fiesta en honor de la Señora Santa Ana se instituyó en esta Villa el día 25 de Julio de 1566, pero la primera referencia documentada de la existencia de su ermita es del s. XVIII, por el asunto del nombramiento de “Ermitaño”. Está construida sobre los restos del castillo o fortaleza que allí existió y es de propiedad municipal. Ha estado en varias ocasiones en estado ruinoso. Siendo párroco D. Antonio Sánchez González (1927-1932) se reconstruyó porque se había hundido la techumbre; el vecindario trabajó desinteresadamente y el molino de la cal aportó los materiales. La última reconstrucción se efectuó en 1986. Se encarga de su cuidado y conservación Juan José Riquelme Rivera, que es el arrendatario del aljibe allí existente, con los donativos y aportaciones voluntarias de devotos/as, simpatizantes y la desinteresada ayuda de familiares y colaboradores. Anteriormente se ocupaba de Santa Ana el tío José, el del molino de la cal. En 1998 se editó un folleto con su historia y efemérides.
Ver enlace de interés: Datos históricos sobre la fiesta de Santa Ana y su Ermita. Por E. Marco. Del programa de fiestas de Mahoya de 2009.
Legajo correspondiente al año de 1772, que se guarda en el Ayuntamiento.
El Sr. Joseph Ruiz de Rocamora, primer Alcalde ordinario dijo: que a éste Ayuntamiento como a Patrono que es de la Señora Santa Ana, cuyo título goza de tiempo inmemorial, ha tocado y toca el nombramiento de mayordomos, que recauden limosnas que sirvan al mayor culto de su soberana Imagen, aseo y mejor adorno de su ermita, situada en la loma de su nombre, extramuros de esta población, y ermitaño, que practique lo mismo y cuida de tener barrida la ermita y de asistir a ella, tocar su campana a las oraciones por la mañana, a medio día y al anochecer, para que las recen los habitantes en la huerta y los pasajeros por los caminos Reales de sus inmediaciones, y para todo lo demás que conduzca al culto y mayor decencia de la Señora Santa Ana y su ermita, y que habiéndose Elegido por tal ermitaño a Ginés Ramirez, vecino de esta Villa, hombre anciano de buena moral, pobrecito e impedido para el trabajo, muy solícito y cuidadoso, y obtenido aprobación de su nombramiento y el título correspondiente del Sr. Juez ordinario eclesiástico de este obispado, como así se ha acostumbrado con otros sus antecesores, y en habiendo ejercido su cargo por bastante tiempo, ahora improvisadamente se ha manifestado al propio Concejo haciendo de tal ermitaño Joseph Navarro de Ramírez, llevando en sus manos la urna en que va la imagen de bulto de la Señora Santa Ana, y pidiendo limosna de los fieles, sin que para ello haya manifestado nombramiento, título, ni otro documento que acredite sus facultades; y que cediendo el ejercicio del otro Navarro de ser ermitaño en notorio perjuicio de la regalía, y antiguo privilegio de este Ayuntamiento, y en menosprecio del respeto y atención que este se merece y se le debe, le ha parecido conveniente ponerlo en su noticia para que enterado, tome la providencia que le parezca más correspondiente. Y habiéndolo oído y conferido sin inconvenientes acordó que el mismo Sr. Joseph Ruiz haga comparecer a Joseph Navarro de Ramírez y le pregunte si es ermitaño de la Señora Santa Ana, quién le ha nombrado, y en virtud de que título usa el empleo; y a Ginés Ramírez, que lo ejercía, que exprese si ha cesado en ese cargo de mayordomo, de quién y conque motivo, y de las resultas haga razón suma a este Ayuntamiento para tomar en su vista la resolución conveniente.
E. Marco y Al-Rhamiz
Tomado del libro “Abanilla. Historia de su parroquia”
NOTA: Estando don Manuel Gil Martínez de párroco, entre los acuerdos Comunidad Autónoma-Obispado, se hizo escritura de la ermita de santa Ana a la Parroquia. Actualmente, tanto la ermita como el aljibe y todo el espacio que ocupa este montículo, vertientes y aledaños, han sido declarados BIC.
En la villa de Abanilla, de la Orden de Calatrava, día del señor Santiago, a veinticinco días del mes de julio de mil quinientos y sesenta y seis años, estando en la iglesia de dicha villa, reunidos y convocados para este efecto, el muy magnífico señor general rector Gerardo Ramírez, gobernador de la villa, y Juan Bela y Pedro Peñaranda, alcaldes ordinarios, y Antón Lifante, regidor, y notario Ramírez, jurados y otras muchas personas, acabada de oír la misa mayor, que se había dicho aquel día y estando presente el muy reverendo y magnífico frey Bernabé de Alcázar, rector de la dicha iglesia, y el dicho señor gobernador, por cuanto nombraron que el Concejo y particulares de esta dicha villa, por la gran devoción que todos tienen en la señora Santa Ana, madre de Nuestra Señora La Virgen María y para que ella les sea intercesora con nuestro Señor, en guiarlos en todos sus hechos y en darles bienes temporales, tenían deseo y voluntad el guardar su fiesta.
Preguntado a los dichos alcaldes y regidores y Concejo y particulares diciendo “¿prometéis en manos del señor rector, que está presente por vosotros y por vuestros descendientes, a vos el Concejo y universidad, guardar perpetuamente de aquí en adelante el día y fiesta de la señora Santa Ana?”. Y todos y cada uno por sí respondieron que prometían y prometieron de guardar la dicha fiesta perpetuamente por ellos y sus sucesores y descendientes, y así lo juraron por Dios y por la señal de la cruz, que cada uno hizo con la mano derecha, y el señor rector, en nombre de la Iglesia dijo que acataba y aceptó la dicha promesa y juró.
Y para que todo lo susodicho con esta y la dicha fiesta sea guardada inviolablemente, la guía del ante conforme del dicho voto y promesa del dicho Concejo y particulares, el dicho señor gobernador mandó que se asentase por causa en los libros de la iglesia y del Concejo, siendo presentes por testigos Francisco Vidal y Fernán Gómez y Diego Pérez, de la dicha villa, y el dicho señor gobernador firmó. Presentes doctor Ramírez, frey Bernabé de Alcázar. Miguel Vidal.
(1) Legajo procedente del Archivo Histórico de la Región de Murcia. Protocolo 9.085. Transcripción efectuada por Alicia Sánchez y Camino Arias Muñoz. Publicado en el Anexo III, capítulo X, del libro “Abanilla. Historia de su Parroquia”. 2003. Autores varios.
